Relación de sitios visitados

Raices

Madrid, 12 de Febrero de 2004                                             volver al listado

Convocatoria

 

Espejo universal de espiritualidad garbancera y amigo queridísimo:     

 

Los hallazgos gustativos con que, en el curso de nuestros trabajosos análisis, se sirve la Ciencia recompensarnos, no son sino etapas de la senda de progreso cognoscitivo que nosotros mismo nos hemos impuesto. Y así, lejos de recrearnos con morosidad en estos parciales y cada vez más frecuentes triunfos, los consideramos como simples peldaños en nuestra áspera ascensión hacia el Templo de la Sabiduría en el que los arcanos del cocido madrileño celosamente se guardan.     

 

En esta tan trabajosa cuanto gozosa escalinata, la próxima tabica nos llevará al restaurante RAÍCES, sito en el número 13 de la calle María Panés de Madrid (entre el Nº 72 de la de Modesto Lafuente y el 93 de la de Alonso Cano). Allí, el próximo jueves día 12 de Febrero, a las 14,30 horas, someteremos a nuestro insobornable análisis al cocido que en sus cocinas se elabora y del cual se muestra su responsable particularmente ufano, determinando luego con nuestras calificaciones si ha d  pasar al Olimpo de los artesanos de bien o al Averno de los pelafustanes patrañeros.     

 

He querido saber quién era esta María Panés que dio nombre a la calle y no he encontrado noticia alguna fiable sobre ella. La parcela sobre la cual discurre era, en todas las iconografías topológicas consultadas del siglo XIX, del todo yerma y, pese a estar del todo trazado el viario circundante, tal calle no existía. Sólo he hallado una referencia a María Panés Viganiego, de ascendencia genovesa, que casó en 1712 con el segundo Marqués de Estrada, con solar en Martimporra (Asturias), el lema heráldico de cuya familia es bien curioso: "Esta es la Casa de Estrada / fundada sobre un peñasco / más antigua que Velasco / y al rey no le debe nada". Tampoco me ha parecido razón suficiente para dedicarle una calle de mi pueblo: no sé.     

 

No quisiera terminar sin hacerte partícipe de una triste noticia. Nuestro amigo Fernando Vera, padre de nuestros queridos consocios Fernando y Jesús, nos ha dejado después de una larga enfermedad. Seguro que en el cielo le habrán recibido los otros miembros de nuestro Club -ya demasiados, ¡coño!- que allí habitan para enseñarle las mejores establecimientos donde se cuecen los cocidos celestiales. Descanse en paz.

 

                                        Fdo: Guillermo Piera

                                              Presidente

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